martes, 10 de noviembre de 2015

LA VUELTA


Queridos amigos:

Hace meses que dejé de publicar entradas en este blog, y ante todo me gustaría pedir disculpas a todos aquellos que me seguís. Me despedí como se dice vulgarmente "a la francesa", sin un hasta luego, sin un adiós, sin una explicación. Pero ante todo sin una muestra de respeto a vosotros, los lectores de estos párrafos en los que únicamente ambicionaba plasmar mi forma de ver la vida y a la gente que me rodea.

Pues bien, en todo este tiempo ha habido momentos para todo, para las alegrías, para las penas, para la recuperación de gente y para las decepciones con otra, para las despedidas y para las bienvenidas, para
cerrar capítulos y para abrir nuevos horizontes. Este último medio año ha sido una constante bajada a los infiernos y al mismo tiempo unas subidas emocionales hasta tocar esas nubes que tanto miramos, anhelando rozarlas siquiera.

Pero toda esta montaña rusa de sentimientos ha tenido su moraleja, por supuesto. Hay ocasiones en que la gente vive de forma tan inmersa en sí mismo, en su trabajo, en su entorno más cercano, que entra en bucle y son incapaces de pararse a pensar si son como quieren ser, si han conseguido lo que soñaban, si están rodeados de la gente que quieren tener cerca o por el contrario harían tal limpieza de seres, que su universo quedaría reducido a la mitad o a la cuarta parte de lo que tienen hasta ahora. ¿Cobardía o conformismo?. La respuesta a esta cuestión llevaría a un larguísimo debate y a la confrontación de ideas que nos podría llevar años dilucidar. Ni siquiera yo daré mi opinión a este respecto, ya que no me creo capacitado para juzgar la vida de los demás entrando a valorar factores que a veces se nos escapan. Bastante tengo con mirarme yo en un espejo y examinar si lo que veo frente a mí me gusta o no.

Después de estos seis meses intentando ponerme en orden, decidí que a mis casi 48 años era hora nuevamente de dar un giro de 180º a mi vida. Comenzar de nuevo, reconstruirme por dentro y por fuera y para eso era necesario salir de donde estaba inmerso. Trasladar mi residencia a  una gran capital como Madrid, era dar ese primer paso y esa correspondencia entre el KM 0 de la ciudad significaría el punto 0 de mi vida. Debo aclarar que es un punto de inflexión ficticio, ya que hay personas, situaciones, cariños y sitios que nunca dejarán de estar conmigo. Si después de un momento de incertidumbre o de vivencias difíciles fui consciente del montón de amigos que tengo y sobre todo de lo mucho que me quieren. En estos casos la familia va implícita porque es tu familia y sabes que te quieren por ese parentesco aunque a veces sea difícil la convivencia. Pero los amigos son otra cosa, esos tienes que merecerlos, cuidarlos, ganártelos y mantenerlos. Ese es mi gran logro personal, tener toda esa gente que te demuestra que está ahí, que es capaz de decirte que te extraña sin pestañear, que con una palabra es capaz de hacerte un nudo en la garganta haciendo que tu voz llegue a quebrarse y alguna que otra lágrima se deslice tímidamente por la mejilla.

Como contrapartida el recibimiento en mi llegada a Madrid no ha podido ser mejor. Más gente que me quiere, más gente que me ayuda, más gente que está pendiente de mí. La ciudad te lo da todo sí, pero esta ciudad sin esa gente no valdría nada. Por eso ahora la ilusión, la pasión, las ganas de nuevas experiencias ocupan todo mi tiempo. Sólo que ya he vuelto a escribir de nuevo y esto es como Madrid, engancha, así es que no os librareis de mí tan fácilmente. Ahora sólo me queda primeramente dar las gracias a toda esa gente que forma parte de mi vida, a las que están lejos los veré pronto, a los que están cerca nos seguimos viendo. En segundo lugar a todos los que leéis mis divagaciones por esperar tanto tiempo y deciros que nos vemos en las redes.

GRACIAS POR TODO.

3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  2. Bueno, yo solo puedo decirte..... Wellcome to Madrid y HIJO aquí me tienes para lo que necesites.. Lo sabes no?? Jijiji

    ResponderEliminar