Es curioso queridos amigos, pero hay ocasiones en las que por mucho que nos empeñemos, la desaparición de seres que pertenecen a nuestro entorno más cercano, nos es dificil de aceptar. Es indiferente si éstas se producen de manera repentina e inesperada, como si lo hacen a lo largo de un periodo de tiempo, o como decimos coloquialmente son "Ley de Vida".
Cerrar esa puerta supone un esfuerzo a veces tremendamente superior a lo que pensamos que podemos soportar. A pesar de que el ciclo vital nos dice que nuestro paso por aquí es temporal y nos va preparando para lo inevitable, es dificil asimilar que gran parte de la gente que queremos irá desapareciendo de nuestra vida.
El sentimiento de orfandad, de vacio, aparecen de una forma que hasta ese momento nos era completamente ajena. En la vida de todos nosotros hay gente que entra y sale de forma continuada, dejando una huella más o menos profunda. Si bien en todo éste tránsito de personas es aleatorio el que permanezcan o no a nuestro lado el resto de la travesía, hay otras como la familia o gente que el destino pone en nuetro camino, y que a mi parecer estabas destinada a conocer, cuya marca en nuestro interior y en nuestra piel es imborrable. Éstas son las puertas más complicadas de cerrar. ¿Cómo acostumbrarse a su ausencia física, al sonido mudo de su voz, a la falta de sus apoyos o reproches ocasionales?.
Dicen que mientras esas personas permanecen en nuestros corazones y habitan nuestros recuerdos, nunca desaparecen. Si bien es algo en lo que estoy de acuerdo, no es sencillo continuar adelante como si nada hubiese ocurrido. Por mucho que nos esforcemos esos huecos que dejan en nuestros sentimientos más profundos al partir, nunca prodrán ser reemplazados por más y más gente que conozcamos a lo largo del sendero de nuestro paso por aquí. La muerte forma parte de la vida, pero yo creo que estamos mucho más preparados para asumir ese acontecimiento en primera persona , que para aceptarlo en padres, hermanos, amigos cercanos o gente que forman parte de los pilares sobre los que sustetamos nuestra existencia.
Hasta aquí esta divagación absolutamente personal, sobre como nos enfretamos muchos de nosotros a la desaparición de seres queridos. Desde aquí quiero enviar mi recuerdo más querido y emotivo a los que me acompañan y guían desde allá donde estén.
Gracias un día más a todos vosotros que me animáis a continuar.

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